viernes, 21 de julio de 2017

Los sacos rotos






El pasado miércoles 19 de julio nos desayunamos con una noticia que causó un fuerte impacto nacional: el financiero Miguel Blesa se había suicidado pegándose un tiro de escopeta en el pecho dentro de una finca de Córdoba.  La muerte es el hecho más tremendamente definitivo que sufrimos los humanos y ante ella todo, absolutamente todo, queda relegado a un segundo plano. La muerte es algo solemnemente serio. Nadie con un mínimo de bondad en el alma de su cuerpo puede alegrarse ni desear la desaparición de cualquier persona. Bien está que cada uno lloremos a nuestros muertos y que los ajenos sean enterrados respetando el dolor de sus familias y cubiertos con la bandera de la misericordia. Miguel Blesa fue un financiero que pasó a lo largo de su vida profesional de la cima a la sima. Los problemas que tuvo con la Justicia antes de su muerte no tienen más respuesta que aquella que determinen los jueces.  Los que nacimos pobres ya sabíamos desde la tierna infancia que en un porcentaje altísimo también moriríamos pobres. La honradez tiene un precio y, en no pocas ocasiones, es el de la pobreza. Necesitamos para llevar una vida digna que podamos disponer a través de nuestro trabajo de una cantidad de dinero suficiente para sacar adelante a la “tropa”.  Pero lo triste es cuando, para algunas personas, el dinero se convierte en el motor principal que mueve sus vidas. Es verdad que la “avaricia rompe el saco” y que una ambición desmedida lleva al desosiego más absoluto. No conocía en profundidad la vida de Miguel Blesa y nunca haré juicios de valor sobre aquello que desconozco. Lo cierto es que posiblemente se viera acosado y con todas las puertas cerradas (nunca terminamos de comprender que los poderosos no tienen sentimientos: tienen intereses) y decidió quitarse el don más preciado de las personas: la vida.  ¿Cuánto dinero necesitan los humanos para bajarse del tren de las cifras y subirse al de las letras? ¿Cuánto cuesta contemplar una puesta de sol cogido de la mano de la persona que amas?  ¿Cuánto vale tomarse una cerveza con un amigo del alma? ¿Cuánto cotiza en bolsa la risa de un niño y la mirada bondadosa de un anciano?   ¿Qué precio tiene el poder dormir en paz con Dios y los humanos?   Lo monetario es siempre efímero pero la felicidad compartida nunca lo es. Lo dejó escrito para la posteridad don Francisco de Quevedo: “Poderoso caballero es Don dinero”.  Los sacos rotos desvencijados tirados por las esquinas del alma. Las escopetas: ¡ay, cuanto daño han hecho a este país las escopetas!





Juan Luis Franco –  Viernes Día 21 de Julio de 2017





lunes, 10 de julio de 2017

Paquita Rico






Cuando, por el paréntesis veraniego, los Toma de Horas se marcan un periodo de necesaria inactividad ya sabemos que algún acto luctuoso romperá esta “interrupción creativa”.  Ayer falleció en Sevilla una cantante y actriz nacida para la vida y el arte en Triana. Se llamaba para los registros oficiales doña Francisca Rico Martínez y para el Arte (con mayúscula) Paquita Rico. Era de una belleza absolutamente deslumbrante y se comía literalmente a cualquier cámara que la enfocara. Era cantante; era actriz; era guapa hasta marear; era muy buena persona; era sevillana y era.... ¡trianera!   Siempre llevó a su tierra en el corazón y ni la gran fama que disfrutó pudo conseguir que ni un solo momento de su vida olvidara sus raíces trianeras. La película ¿Dónde vas, Alfonso XII? (1958) que protagonizó junto a Vicente Parra (por cierto, injustamente olvidado) y dirigida por Luis César Amadori  fue todo un acontecimiento social.  Se recuerda como uno de los grandes momentos culturales-sentimentales de toda la posguerra.  Decía mi padre que el cumplir muchos años lleva aparejado el sumar muchas muertes hondamente sentidas.  Sus cenizas serán depositadas junto a La Esperanza trianera.  Paquita Rico ya formaba parte por legítimo derecho de nuestra cultura sentimental y ahora, junto a La Esperanza, ya forma parte de la eternidad más placentera y hermosa.  Doña Francisca y Paquita  compatibilizaron a una gran señora y a una gran artista.  Nuestra particular y verdadera Reina Mercedes ya descansa en la paz de los elegidos para la Gloria.  Paquita Rico.





Juan Luis Franco – Lunes Día 10 de Julio de 2017





domingo, 2 de julio de 2017

Camarón






Hoy, precisamente hoy, domingo 2 de julio de 2017, hace veinticinco años que nos dejó el Genio flamenco de la Isla de San Fernando.  José Monje Cruz vino al mundo, luminoso y festero de la Bahía de todas las bahías, un 5 de diciembre de 1950 y falleció en un hospital de Badalona un 2 de julio de 1992.  Fue conocido de niño como “Pijote chico” y se crió en un mundo donde se conjugaban las necesidades de la supervivencia con el Arte más genuino de la Baja Andalucía.  En sus primeras grabaciones figuraba como “El Camarón de la Isla” para posteriormente y ya de manera universal ser conocido simple y llanamente como “Camarón”. Su encuentro, tanto en lo personal como en los artístico, con el genial Paco de Lucía marcaron un antes y un después en el devenir del Arte Jondo. Consiguieron que las nuevas generaciones se acercaran al Flamenco y, no pocos de ellos, llegaron para quedarse para siempre.  En este Genio tímido, poco locuaz e introvertido se daban cita una serie de cualidades poco comunes en el mundo del Cante Flamenco. Tenía una afinación prodigiosa; un compás que siempre se nos aparecía en su justa dimensión y un temple donde todos los “palos” (estilos) del Cante se nos mostraban quintaesenciados. Tenía además una enorme sabiduría y una afición desmedida (era capaz de llevarse horas y horas escuchando grabaciones de cantaores antiguos). Con el paso de los años la figura de Camarón no decrece sino que más bien ocurre todo lo contrario.  Nunca escribiré quien ha sido el mejor cantaor de la Historia del Flamenco (puede que incluso esté aún por nacer) pues sobre gustos la libertad se debe mostrar generosa. Lo que si se puede afirmar sin complejos es que Camarón era de una singularidad y un esplendor que lo sitúan en lo más alto de los elegidos por la gloria flamenca.  Hoy, a lo largo y ancho de todo el día, en mi “cueva” solo se escuchará la voz y el eco gitano del inigualable Camarón.  Imaginarse al Cante flamenco sin el Genio de San Fernando es como imaginarse a la música clásica sin Mozart.  ¡Veinticinco años ya de su triste y temprana muerte! El tiempo pasa inapelable y nosotros ya solo somos mensajeros y testaferros de lo vivido. La “Leyenda del tiempo” cruzando los campos y mares de Andalucía.





Juan Luis Franco – Domingo 2 de Julio de 2017



viernes, 30 de junio de 2017

Junio en desbandada




Llevas prendido con alfileres
el tiempo del tiempo que se fue;
por los cordeles de las azoteas
se cuelgan gozosos tus amaneceres
mientras la luna espera agazapada.

Una canción de juventud suena
prendida entre ilusiones compartidas,
tus mañanas huelen a vida derramada
entre el futuro y el ayer presente todavía.

Te mueres lentamente cada día soñando
con un manto de estrellas fulgurantes;
te vas por entre los pliegues de las faldas
de muchachas con abanicos bamboleantes
que sueñan con tus dulces atardeceres.

Cruzar las lindes de tu ancho territorio
es buscar a Dios por estrechas callejuelas,
llevas la luz sevillana  prendida a tu cintura
entre espadañas y persianas del alma.


Juan Luis Franco – Viernes Día 30 de Junio del 2017

miércoles, 28 de junio de 2017

Reunión de Cante Jondo






“Cuando eches el pie palante

mira bien donde lo pone

pisa  fuerte y no resbale

que al que caiga se lo comen”

-Soleá –Fco. Moreno Galván – José Menese-



Para los aficionados cabales a este Arte parido y amamantado en Andalucía decir “Reunión de Cante Jondo” es decir la Puebla de Cazalla. Es decir Francisco Moreno Galván y Fernando el del Central. Es decir José Menese, Diego Clavel y Miguel Vargas. Es, en definitiva, decir Flamenco con F de fundamental. Este año se cumple la XLIX Edición de este Festival flamenco y en el cartel de la misma figura sabiamente pintada la recordada y añorada figura de José Menese.  Todos aquellos que hemos disfrutado bajo las estrellas de estas noches pletóricas de buen cante, buen toque y buen baile en la Hacienda de Fuenlonguilla sabemos que son recuerdos imborrables. Muescas de placer y “jondura” flamenca grabadas para siempre en nuestras ya cansadas almas de andaluces y aficionados errantes. Ningún aficionado cabal debería perderse la maravillosa sensación de acudir a la Puebla en busca del arca perdida del Cante Flamenco más clásico y tradicional.  La próxima edición será el próximo día 8 de julio a las 11 de la noche.  Del 30 de junio al 7 de julio se darán en la Puebla una serie de actividades que no hacen más que engrandecer a la tierra donde nació para la vida y el arte la genial Dolores Jiménez Alcántara “La Niña de la Puebla”.  Cante flamenco del ayer, del hoy y del mañana en la Puebla de Cazalla.  El alma de Andalucía a golpe de Soleá. 





Juan Luis Franco – Miércoles Día 28 de Junio de 2017





lunes, 26 de junio de 2017

El Genio en su madriguera






“¿Quién eres tú que adoptas tan diferentes formas? De tu muerte nadie escapa, pero también eres la fuente de todo lo que ha de nacer”.  Esta reflexión en off marca el discurrir de una de las mejores películas de todos los tiempos. Me refiero a “La delgada línea roja” (1998) de Terrence Malick.  Basada en la novela del mismo nombre de James Jones estamos ante 163 minutos de cine total.  Con un enorme plantel de actores donde parece ser que nadie quería quedarse al margen de poder trabajar a las ordenes del genial Terrence Malick.  Aquí están, entre otros muchos, actores de la talla de Sean Penn, Jim Caviezel, Nick Nolte, George Clooney, Adrien Brody, John Cusack, Elias Koteas, Woody Harrelson, John Travolta, Ben Chaplin, John Savage, Miranda Otto...... Más que una película antibélica (que lo es y en grado superlativo) estamos ante una profunda reflexión sobre la barbarie y la sinrazón de las guerras (cualquier guerra). Con la fuerte presencia de la Naturaleza se abre un dialogo en off con Dios y surgen las eternas preguntas que siempre han configurado las inquietudes filosóficas y existenciales de los seres humanos. ¿Por qué?  ¿Para qué¿  ¿Quién eres tú en realidad y que pretendes de nosotros?  Terrence Malick es un director de culto que ha hecho un verdadero fortín de su vida privada. Más que contestario es que simplemente no contesta: nunca ha concedido una sola entrevista. Con 73 años de edad su filmografía es corta (nueve largometrajes) y, como alguien que vive al margen del “Sistema”, ha sido más galardonado en Europa que en la tierra que le vio nacer.  En EEUU se puede ser lo que se que quiera pero siempre dentro del “Sistema”. Por “La delgada línea roja” tuvo siete nominaciones a los Oscar sin llegar a conseguir ninguno (¿). Fue galardonado como mejor Director en el Festival de Cannes de 1978  y conquistó la “Palma de Oro” en el 2011.  Consiguió la “Concha de Oro” en el Festival de San Sebastian en 1974 y el “Oso de Oro” en el Festival de Berlín en 1998 por “La delgada línea roja”.  Su último premio ha sido en el Festival de Cannes de 2011 donde  “El árbol de la vida” consiguió la “Palma de Oro” a la mejor película (al no comparecer a la entrega de dicho Premio el mismo fue recogido por los productores de la citada película). Todos los actores (incluyendo a nuestro Javier Bardem) y actrices que han trabajado a sus ordenes coinciden que se trata de una persona muy amable y de trato bastante cercano. Vive fuera del “Sistema” que, en no pocas ocasiones, convierte a los artistas en monigotes mediáticos.  Los grandes cinéfilos siempre esperamos que su última película sea siempre en realidad la penúltima.  El Genio en su madriguera.





Juan Luis Franco – Lunes Día 26 de Junio de 2017







viernes, 23 de junio de 2017

Menta y canela






Como pasó siempre junio avanza imparable hacia la plenitud del largo, riguroso y calido verano sevillano.  Sevilla es una ciudad donde nunca existió el término medio y el necesario equilibrio ni está ni se le espera.  Por esta tierra de María Santísima o hace frío, mucho frío, o hace calor, mucho calor.  Esta pasada  Semana Santa tuvo días en los que sobrepasamos de largo los 30 grados y tuvimos que recurrir por la vía rápida al encuentro del “Marqués de Gambrinus”.  En teoría, Sevilla es de las ciudades del mundo a la que peor le debía sentar la lluvia pero, sin embargo, está hermosa hasta cuando llueve. Sevilla combina a la perfección y de manera armoniosa lo estentóreo y el recogimiento. Un frió que se mete en los huesos y que nos hace acordarnos del vuelo del grajo. Un calor –“la caló”- que nos llega en la primavera y que se mantiene activo entre nosotros durante no menos de cinco meses. Sevilla es silencio de ruán que solo se percibe en el rachear de alpargatas costaleras y crujías de canastos de caoba pero también es bulla callejera y tronar estruendoso de cornetas y tambores. Esto forma parte de la Ciudad: el silencio más envolvente y el ruido más estremecedor. Esta, más que una ciudad dual, es una ciudad que como ninguna otra asume y dimensiona sus sempiternas contradicciones.  Se confunde el tópico con lo típico y siempre se sintió huérfana de elementos racionales y equilibrantes. Puede que la causa esté en unos orígenes donde se dieron cita de manera escalonada un crisol de culturas y religiones.  De manera apasionada la criticamos y la amamos a parte iguales,  pues bien cierto es que aquello que mucho amas mucho te hará padecer. Busquen un rincón del mundo donde mejor se armonicen la tradición con la vanguardia y difícilmente lo encontrarán. ¿Ombliguismo?  ¿Autocomplacencia? Posiblemente, pero ya lo dejó escrito don Antonio Gala....”Lo malo no es que los sevillanos piensen que tienen la ciudad más bonita del mundo....lo peor es que puede que tengan hasta razón”.  Menta y canela fundidas en un perfume de pura sevillanía.  





Juan Luis Franco – Viernes Día 23 de Junio de 2017



miércoles, 21 de junio de 2017

Pena sin destinatario






Estamos viviendo una época ciertamente preocupante. No solamente nos están quitando el sosiego y la necesaria paz interior sino, para más inri, hasta nuestros sentimientos más profundos se mueven entre el olvido y la desgana.  Ayer, de manera casual y a través de un amigo común, me enteré del fallecimiento de uno de mis más grandes amigos. Se nos ha muerto Perico y ya descansa el sueño de los justos sin ni siquiera haber podido darle un último adiós. Nadie, absolutamente nadie, tuvo a bien marcar en su móvil un número (el mío) que me hubiera abierto en canal la pena asumida por tantos momentos compartidos.  La pena más triste es aquella que, aparte de no ser compartida, no tiene un claro destinatario.  Nunca conocí a nadie que, como Perico, tuviera un talante más optimista.  Un vitalista al que tuve la suerte de tener de amigo y compañero en mi infancia y juventud.  Un pintor de brocha fina que le daba brochazos a la vida en cualquiera de sus circunstancias.  Hace tiempo, demasiado tiempo, que no tenía noticias suyas y la última vez que me lo encontré en la calle (hace ya demasiado tiempo) apenas se sostenía en pie y el hablar de forma coherente se le hacia casi imposible.  Pero, eso si, su eterna sonrisa la tenía estampada en un rostro que ya nos avisaba que su vida tenía fecha de caducidad.  Después no volví a verlo y las noticias que me llegaban de su persona cada vez eran más preocupantes. Entono el “Mea culpa” por no haberme preocupado de tenerlo más presente en su última etapa existencial.  Me producía bastante pesar verlo en su estado y esto no hace más que situarme en el lado donde los humanos siempre se terminan justificando. El que esté libre de olvidos que tire la primera pena.  Se fue Perico y lo recordaremos como un hombre que tuvo como principal misión en la vida ser feliz haciendo felices a los demás.





Juan Luis Franco – Miércoles Día 21 de Junio del 2017



lunes, 19 de junio de 2017

Luna de Junio




La noche tiene cosillas
Que de día se ocultaban;
Se olvidaban las rencillas
Dejándolas donde estaban.

Suspiros de enamorados
Que el aire lleva prendido,
Hilos de oro bordados
En el manto del olvido.

La noche de aquel verano
Me diste en la boca un beso;
Por el mismo vivo preso
Llevando a Dios de la mano.

¡Dios mío que disparate,
Busque  la luna de junio
Detrás de un escaparate!


Juan Luis Franco – Lunes Día 19 de Junio del 2017

jueves, 15 de junio de 2017

Dimes y diretes






Pasamos la vida entre dimes y diretes preguntándole cada día a la mañana si ella sabe donde se oculta la luna. Vamos de nuestro corazón a nuestros asuntos hablando donde debíamos callar y callando donde debíamos hablar.  Vemos como la parca atrapa a algunos de los nuestros y entramos en los hospitales con visitas tan fugaces como solidarias. Tenemos, no pocas veces, la sensación de que nuestro mundo se evapora cada día un poco más. Observamos como los ateos tienen a Dios (para negarlo) permanentemente presente mientras  que los creyentes (para reafirmarlo) rezan susurrando enredados entre las dudas y las certezas. Comprobamos que para una minoría dos y dos son cinco y para la inmensa mayoría simplemente son tres. Escuchamos atentamente intentando inútilmente distinguir las voces de los ecos. Leemos sin comprender el significado de las palabras en libros que siempre permanecen abiertos. Buscamos a nuestra perdida juventud recontando estrellas en las noches de verano. Cerramos los balcones para que la luz se distribuya por las ventanas del alma. Temblamos de emoción cuando el Arte se hace Cultura y la Cultura se hace Arte. Soñamos navegando por los mares de los sueños en barcas de remos compartidos. Pactamos con Dios y el diablo buscando siempre los caminos menos tortuosos. Volamos las cometas de cañas que siempre quedan varadas en la última playa.  Estamos.....todavía.





Juan Luis Franco – Viernes Día 16 de Junio del 2017



miércoles, 14 de junio de 2017

Perdona a tu Pueblo






Cada época se articula con hábitos nuevos y costumbres viejas.  Cuanto de positivo o negativo tengan las mismas ya es harina de otro costal.  Es la sempiterna y difusa cuestión para dilucidar cuanto de bueno o malo existe a nuestro alrededor.   De un tiempo a esta parte se ha puesto de moda el pedir disculpas ante las continuas paparruchadas o dislates cometidos. En las redes sociales “desarrollan” una broma macabra sobre el holocausto judío; banalizan los horrores de ETA; propagan una vil y mezquina descalificación sobre una persona honrada o desarrollan una pelea a mamporros de padres en un partido de fútbol de infantiles o juveniles. No importa, todo es solucionable bajo el manto del arrepentimiento. A posterioridad y visto el revuelo levantado se pide públicamente perdón por los desmanes cometidos y “aquí paz y después gloria”.  Se dice que... “no estaba en mi animo faltarle el respeto a nadie y lamento si alguien se ha sentido ofendido” o bien...”nos dejamos llevar por el acaloramiento y sentimos el ejemplo que hemos dado a nuestros hijos”.  Cuando las disculpas son sinceras poco (o ningún) trabajo cuesta aceptarlas. Pero, ¿dónde quedan los necesarios propósitos de enmienda?  Alguien dijo que: “Una persona en soledad piensa y discurre; con dos charla; con tres debate; con cuatro discute y con cinco se va a la guerra”. Pero, como toda regla tiene su excepción, los estúpidos cuando piensan y teclean en solitario sus ordenadores son doblemente peligrosos. La nieta de Carrero Blanco y la siempre ejemplar Irene Villa dejaron testimonio por escrito de no elevar a penal lo que simplemente son estupideces.  En este país, le pese a quien le pese, el único que ha pedido perdón con la inclusión del propósito de enmienda ha sido el Rey (emérito). Errar es humano y perdonar es darle sentido a la condición humana. Perdona a tu Pueblo Señor y sobre todo a la estupidez de algunos seres humanos.





Juan Luis Franco – Miércoles Día 14 de Junio de 2017



lunes, 12 de junio de 2017

Divagando por los sueños






Cada cierto tiempo necesito un proceso curativo de introspección.  Durante tres o cuatro días solo salgo por la mañana para dar largos paseos y así poder coger “la cueva” con ganas y con un cierto frenesí interior. No me relaciono con nadie y me dedico preferentemente a leer, escuchar a Bach y a emborronar cuantas páginas en blanco me ofrece la pantalla del ordenador. Me suelo olvidar completamente del reloj y me alimento cuando me lo pide el cuerpo. La televisión y la radio las tengo esos días dentro del ostracismo más absoluto.  Resulta ciertamente frustrante como te acuestas cada día con el saco lleno de sandeces escuchadas y pocas, muy pocas, cosas inteligentes. Vivimos un mundo de muchos “maestros” y muy pocos alumnos. Tengo una cierta sensación de que, a ciertas edades, el tiempo no es un valor añadido sino estrictamente necesario. Durante esos días vivo una especie de retiro espiritual procurando que nada ni nadie lo interrumpa.  Más que un ejercicio de misticismo me resulta un encuentro cara a cara con el hombre que habita en mis adentros.  Para algunos esto no dejaría de ser un ejercicio de mera cursilería pero mala cosa es responder a los demás sin responderse uno previamente. Existen cosas que me hubiera gustado hacer y que ya se me antojan imposibles. Ver un partido de fútbol en “Old Trafford”. Visitar en Liverpool La Caverna (“The Cavern Club”) donde empezaron “The Beatles”. Asistir al “Concierto de Año Nuevo” en Viena.  Llevarme una semana en Florencia y pasear por sus calles en sus luminosos atardeceres.  Ir a Praga tras los pasos de Franz Kafka. En fin “cosillas” que cuando pude llevarlas a cabo me dio pereza y ahora manda en mi generación el implacable 0,25 del “aumento” de las pensiones.  Divagar y soñar todavía resulta gratis. No descartemos que un día alguien saque un nuevo impuesto por soñar.





Juan Luis Franco – Lunes Día 12 de Junio del 2017



viernes, 9 de junio de 2017

Raíles






Venía desde Dos Hermanas (la tierra de Juan Talega) de comprobar in situ que mis nietos progresan más que adecuadamente. Están guapos de coj.... y me sostienen con sus risas en este mundo de falsos pergaminos, mustias doncellas, inmisericordes mercaderes y alegres vividores.  El tren de cercanías que viene de Utrera y llega hasta Lora del Río viene con poca gente y se nota un halo de tranquilidad entre los pocos viajeros. Veo a una muchacha cincuentona con una belleza rotundamente sevillana mientras lee un libro al que, por la distancia, no acierto a ver el titulo.  Dos mujeres mayores en perfecto estado de revista hablan en voz baja de sus cosas y de sus casos. Dos adolescentes se entretienen cada una en sumergirse en sus móviles para hablar con los que tienen lejos obviando a la que tienen cerca. Una madre joven le da amorosamente un biberón a un niño rubio que parece salido de un anuncio.  Un hombre de mediana edad con su mono de trabajo encasquetado se está quedando dormido a pesar de su inútil resistencia. Pasa por el pasillo un vigilante de seguridad con una porra atada al cinto y un chaleco de seguridad tan grande que le tapa completamente los hombros. La tarde se está muriendo poco a poco y esa luz tan machadiana y tan nuestra se resiste a dejarnos del todo. Por los auriculares me está sonando José Mercé por Bulerías. Una sensación de felicidad me recorre la espalda y doy gracias a Dios por todavía poder dar fe de estos mágicos momentos. Cierro los ojos por un momento y me brota solo este poema:



“La tarde va entre raíles

                                 Por los sueños caminando

                                 Suspiros salen a miles

                                Que sus notas van dejando.



                                ¡Dios mio cuanta hermosura

                                Que al loco lo vuelve cuerdo

                                Y al cuerdo le da locura!







Juan Luis Franco – Viernes Día 9 de Junio del 2017



miércoles, 7 de junio de 2017

Alimento del alma






“Poesía para el pobre, poesía necesaria

como el pan de cada día, como el aire

que exigimos trece veces por minuto”

- Gabriel Celaya -



Desde la antigua Roma y, posiblemente, desde etapas anteriores la poesía es lo único que consigue perdurar y vencer a los avatares del tiempo. Permanece inalterable para dar testimonio -con sus grandezas y miserias- del paso por la tierra de los seres humanos. En los epílogos existenciales siempre queda la poesía y quedan los grandes poetas que le dieron forma y contenido. La poesía siempre ha tenido “mala prensa” y siempre se ha considerado a los poetas como gente rara que se dedican a cantarle a la luna y a soñar amores imposibles.  Es único y memorable el “plantel” de grandes poetas que ha dado esta  España nuestra de camisa blanca e ideas negras (en Andalucía y Sevilla ni les cuento).  La vida sin la poesía siempre será menos vida. La poesía está en la buena música; en las buenas películas; en las buenas obras de teatro; en la pintura y, como es natural, en la rima de los poetas.  La naturaleza nos muestra su divina paleta de colores a través del mundo de la poesía.  El amor, los amores, empiezan casi siempre de manera poética y, no pocos, terminan como terminan. Si asumimos que corren malos tiempos para la lírica en lo que a poesía se refiere es una época de absoluta marginación. Tenemos a grandes poetas contemporáneos que son obviados culturalmente entre la desidia y la falta de lectores.  Si una etapa tan convulsa como la actual no tiene poetas que den testimonio de la misma pasaremos del vacío a la nada. Vivimos en el alambre sin la protectora y necesaria red sentimental  de la poesía. El alimento del alma duerme su ostracismo entre códigos de barras y claves.  Números, números y más números. Un día la noche se hará eterna y cuando convoquemos a los poetas ya será demasiado tarde.  Nuestro ostracismo los habrán enterrados en vida.





Juan Luis Franco – Miércoles Día 7 de Junio del 2017



lunes, 5 de junio de 2017

El clan de los raros






Pocos reparos tengo en reconocer mi pertenencia al clan de los sevillanos raros. Grupo algo más numeroso de lo que muchos piensan y, en la actualidad, con una clara tendencia al alza. Valorando con un cierto orgullo mi pertenencia a este clan no es menos cierto que no tengo nada claro si sus miembros responden a perfiles homogéneos. La rareza siempre ha tenido –y tiene- muy mala prensa y los llamados “raros” suelen ser tachados de manera generalizada de personas hurañas, poco o nada sociables y con una introspección casi enfermiza. Nada más lejos de la realidad. El “raro” sevillano se mueve en círculos concéntricos y ni alardea ni se arrepiente de su condición. Se mueve, en bastantes ocasiones, entre la nostalgia y la esperanza mostrándose como un eficaz antídoto contra el “figuroneo” que literalmente nos invade. Desde mi juventud me percaté muy pronto de que siempre (como mi padre y mi tío Antonio) formaría parte de los  sevillanos “raros”. Soy un bético nada proclive al antisevillismo.  Un creyente de fe tardía con un margen de duda razonable. Un confeso machadiano con grandes dosis del poemario de Lorca y Luis Cernuda. En lo flamenco un caracolero que cada día escucha más a Antonio Mairena. Un candelario que se nutre del calor de la candela de sus ancestros. Un firme socialdemócrata que se pierde buscando la urna donde depositar su voto y el marco donde hacerlo con sus ideas. Un sevillano que desde hace muchos años tiene claro quien es su Señor; donde depositar su Pasión y donde radica en Sevilla la Esperanza.  Un viandante de  paseos mañaneros  solitarios que a veces sufre con lo que ve y disfruta con lo que le cuentan. Un franciscano vocacional que camina por la vida tras la bandera del civismo, el respeto, el romanticismo y la solidaridad. Un cachondo mental que se ríe “con” la gente y nunca “de” la gente.  Un mar de contradicciones que prefiere navegar en solitario antes que atracar en el muelle de los pusilánimes. Para entendernos: “un sevillano raro donde los haya”.





Juan Luis Franco – Lunes Día 5 de Junio del 2017







viernes, 2 de junio de 2017

Procesando




“Lo sorprendente no es que una

persona inteligente diga una

estupidez sino que un estúpido

diga algo inteligente”



Procesando que es gerundio. Vivimos una época donde la información nos llega desde fuentes muy diversas y llevando implícita su pronta fecha de caducidad.   El “notición” de un lunes a las diez de la mañana a las seis de la tarde ya será amortizado y el martes será carne de hemeroteca.  Intentar procesar todo cuanto nos llega y distinguir lo verdadero de lo falso se nos presenta una tarea arduamente compleja. Lo positivo y lo negativo se entremezclan en el difuso campo de las ideas. Somos demócratas en una democracia secuestrada por corruptos y falsos legisladores. Los referentes morales y/o intelectuales que toda sociedad necesita son obviados y marginados de manera sistemática.  Gente con inquietudes culturales dentro de una Cultura que confunde lo falsamente transversal con el verdadero vanguardismo y lo obsoleto con lo tradicional. Fabricantes de dioses hechos a la medida de sus espurios intereses nos lanzan proclamas donde poco –o nada- interesan las vidas de las personas. Ateos que se llevan más tiempo hablando (mal) de Dios que los propios creyentes.  Nos hicieron colgar nuestros principios en el perchero de la historia para demostrarnos  que sin “ellos” la vida se vuelve más placentera. La verdad tiembla dentro del territorio de la mentira que han instalado en nuestras vidas. Procesamos cuanto nos llega a salto de mata y  los “buenos” y los “malos” se confunden en la nebulosa de los días.  La “Teoría del caos” hace tiempo que marcó en nuestras vidas sus implacables pautas de comportamiento.  Buscamos inútilmente la justicia en la legalidad y la decencia entre los mercaderes del todopoderoso dinero. Pero, como buenos gladiadores, no abandonaremos el “circo” sin vender cara nuestra derrota. España antes olía a pueblo y hoy huele a fibra óptica y a mentiras programadas. Estuvimos, estamos y estaremos procesando la vida que nos ha tocado vivir. Confundidos en un laberinto sevillano de claveles, rosas, setos de mirtos y cipreses. Nadie hablará (bien) de nosotros ni estando ya en el reino de los ausentes.   





Juan Luis Franco – Viernes Día 2 de Junio del 2017



miércoles, 31 de mayo de 2017

Pepe Luis






Las circunstancias de la vida y los tiempos que corren hacen cambiar a la gente y las pocas personas que se apoyan en el firme convencimiento de sus principios esos nunca cambian. Lo de renovarse o morir no va con ellos pues no están por la labor de falsas renovaciones ni tampoco por morirse hasta que les llegue su hora.  Pepe Luis pertenece por pleno derecho a este último grupo. Lo conozco desde la infancia y este antiguo vecino del Callejón Dos Hermanas  -en pleno corazón de la Puerta de la Carne-  es de los que no se rinden. En el fondo es un izquierdista bohemio y soñador  y en las formas un sevillano que se agarra a las aristas de los bancos de los Jardines de Murillo para no perder sus raíces. Vive desde hace años en el campo junto a su compañera, sus recuerdos y sus perros. Allí fabrica utensilios artesanales que luego vende en la Plaza del Duque de la Victoria.  Sus hijos hace tiempo que buscaron sus futuros allí (en el extranjero) donde se valora el talento y la perseverancia. Un espíritu insobornable que irradia vida y decencia por todos los poros de su piel.  Un antisistema de los de verdad y que lleva grabadas a flor de piel las secuelas del Mayo francés del 68.  Su vivienda en la Puerta de la Carne era lugar de citas y reuniones de los pocos que entonces nos movíamos en la clandestinidad sevillana. Allí vivía junto con su hermana (una muchacha adorable y que hacia de la discreción virtud) y pocos eran los que no conocían la casa de Pepe Luis. Aquello, para entendernos, era el “co.. de la Bernarda”. Lo mismo servía para una reunión clandestina que para un desfogue sexual o para ocultar a alguien que buscaba la Brigada-Político-Social de la época. A Pepe Luis nunca le importó poner su vida y su casa a disposición de una causa en la que hoy todavía sigue creyendo. Lo veo con frecuencia entre los vendedores ambulantes de la Plaza del Duque y me ruboriza el que piense que mis opiniones siempre serán mejores que las suyas. Pepe Luis es el antídoto que mi conciencia necesita para recuperar viejas ilusiones y nobles proyectos.  La diferencia es que yo me hago cada día más viejo (pragmático) y él se hace cada día más joven (idealista). Gente pacifica y solidaria que hicieron de la utopía una fiel e inseparable compañera de viaje. Manantiales de agua fresca en una sociedad resecada por la mentira. Sevillanos ajenos a las tradiciones pero fieles testaferros de la Ciudad.





Juan Luis Franco – Miércoles Día 31 de Mayo del 2017


www.tomadehoras.blogspot.com/        juanluisfranco@hotmail.com

lunes, 29 de mayo de 2017

Exilio interior






“Todo el que llega a viejo acaba

 siendo un extranjero en el tiempo”

- Antonio Muñoz Molina –



En no pocas ocasiones pensamos, decimos y hacemos cosas totalmente distintas.  Los seres humanos llevamos implícitas una buena dosis de severas contradicciones.  Tenerlas nos humaniza y luchar contra ellas es una de las tareas más nobles a la que podemos dedicar el tiempo que nos va quedando. Con el paso de los años, rendido a la inapelable sensación de que ya flota en el viento tu fecha de caducidad existencial,  no es cuestión de perder el tiempo en cosas o gentes que poco o nada te interesan. Ya no se trata de aprovechar los días haciendo muchas cosas sino el hacerlas de manera pausada y buscando en ellas el placer de estar vivo y, todavía, ilusionado. No podemos deshacer el pasado en aquello que no nos gusta ni tampoco prepararnos para un futuro que ya no nos pertenece. Esta Ciudad nuestra es mágica por las infinitas lecturas que nos proporciona a diario. Aquí, como en ninguna parte del mundo, se dan la mano lo insustancial y lo más genuinamente profundo. La belleza más clara y diáfana con el pastiche más hortera y estentóreo.  Los “figurones” que escriben media docena de libros al año y que en Castilleja de la Cuesta ya son unos perfectos desconocidos con los poetas de puertas cerradas y jardines abiertos. Los que permanentemente martillean los clavos del Jesús Redentor y los que, en clave machadiana, los desclavan para ayudar a cruzar los mares a los desheredados de la Tierra. Vives, en no pocas ocasiones, como un exiliado en tu propia tierra. Vas de tu corazón a tus asuntos sorteando el falso romero de las calles. Pero es la Ciudad -tu Ciudad- la que nunca te dará la espalda.  Ella es tan firme que nunca han podido –ni podrán- terminar de derribarla.  ¡Con lo mucho –y los muchos- que a lo largo de su Historia lo han intentado!  Esta no es tierra para pusilánimes. 





Juan Luis Franco – Lunes Día 29 de Mayo del 2017





jueves, 25 de mayo de 2017

El sueño de los justos






“Y el mayor bien es pequeño:

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son”.

- Calderón de la Barca -



Es justo, valiendo la redundancia, que el justo sueñe.  Soñar, aparte de necesario, es muchas veces imprescindible. No la ensoñación del bobalicón que mira la luna mientras no se percata de que le están robando la cartera. Cuando ya se lo han llevado casi todo que no nos quiten también la capacidad de soñar. Los flamencos de Utrera sueñan con Lebrija y los de Lebrija viven soñando con Utrera. Sueña el pato silvestre con ayudar en el aire a la cigüeña que porta niños en su pico. Soñando está el enamorado con pillar a su amante al resguardo de un pajar.  Sueña el enfermo con la salud perdida y sueña el verso suelta en verse atrapado amorosamente en un poemario. “Eres el triste palacio / donde cien príncipes soñaron con la gloria / donde cien reyes soñaron con el amor y se despertaron llorando”.  ¿Soñamos para eludir la realidad de realidades o para vivir con un plus sentimental? ¿Qué son las Artes y la Cultura más que una hermosa y palpable posibilidad de soñar?  Soñar, soñar, soñar....es gratis y, además, necesario. El sueño de los justos cruzando la barrera de los tiempos....”y los sueños, sueños son”.





Juan Luis Franco – Viernes  Día 26 de Mayo del 2017





miércoles, 24 de mayo de 2017

Extraños en un Bloque






Comparto vivienda dentro de un Bloque de 9 plantas (36 pisos) con el añadido de cuatro locales comerciales.  Con la mayoría de los vecinos me relaciono a través de los saludos de rigor al tomar el ascensor, en alguna reunión de comunidad o en algún breve encuentro callejero. Los Bloques de pisos, para lo bueno y lo malo, son una forma de vida donde prima el individualismo y la falta de sociabilidad. Tengo una cierta relación afectiva con siete u ocho vecinos de los llamados “antiguos del Bloque”.  Afortunadamente aquí todo gira en torno a las buenas costumbres y, a que negarlo, vivir bajo estas premisas me resulta bastante agradable.  Los que bien me conocen saben que la gran ilusión de mi vida hubiera sido terminar mis días allí donde transcurrió mi infancia y juventud pero, al final, las circunstancias imponen su férreo dominio. Por mi inveterada curiosidad recuerdo a un vecino que consiguió llamar poderosamente mi atención.  Este hombre ya algo mayor, de aspecto muy pulcro y de extremada educación, vivía solo y poco más ofrecía que los saludos protocolarios que marcan las reglas del civismo.  Sobre las ocho de la mañana solía bajar en chándal y daba un largo paseo por el parque aledaño. Luego antes de cambiarse de ropa subía a su casa y bajaba con un pincho y una gran bolsa recogiendo todos los desperdicios que la gente tiraba en los aledaños del Bloque. Después depositaba la bolsa en un contenedor y desaparecía del mapa.  Vivió entre nosotros unos tres años y un día desapareció tan fugaz como nos llegó. Su buzón de comunidad solo tenía el nombre del piso y ninguna alusión a la persona que lo ocupaba.  Nadie sabía como se llamaba y los vecinos de su planta me dijeron un día que dentro del piso se escuchaba una “música muy rara” (música de jazz para entendernos). De tarde en tarde lo visitaba una muchacha joven tan hermética como la persona a la que iba a ver.  ¿Quién era este hombre?  ¿De donde vino y hacia donde se fue?  Preguntas que no nacen del chismorreo sino de la curiosidad por desentrañar los vericuetos del alma humana. Por esas casualidades que la vida nos depara un Lunes Santo lo vi en la cola del besamanos del Señor de Sevilla.  Estaba acompañado de la muchacha que lo visitaba y de una niña de unos diez años de edad. Cuando se percató de mi presencia se acercó a saludarme cortésmente y se reincorporó a la fila. Extraños unidos en la Plaza de San Lorenzo.  La vida creando y despejando incógnitas.





Juan Luis Franco – Miércoles Día 24 de Mayo del 2017