viernes, 29 de abril de 2016

Bordadoras




 

Mi Tía-Abuela Concepción Fernández del Toro (hermana de mi abuela Teresa) fue una maestra bordadora realmente excepcional. Su obra puede contemplarse cuando cada Domingo de Ramos la Virgen del Socorro de la Hermandad del Amor pasea palio y manto por las calles sevillanas. Mi tía Carmela (Carmen Franco Fernández) fue su alumna más aventajada y a su aguja y dedal le debemos mis hermanos y yo que nuestra infancia fuera más placentera dada las duras circunstancias que la época propiciaba. Son dos de las mujeres que más recuerdos sentimentales propician en mi alma de cartabón y significan un eficaz refugio de cariño soñado y compartido. Ninguna de las dos tuvo hijos pero fueron un claro exponente de que para algo están en vida los sobrinos. Ambas tenían los ojos celestes del color del cielo de Sevilla y ambas tenían a la bondad más infinita como compañeras de viaje. Ensartaron en hilos de oro una historia que a la postre era la suya, la nuestra y la de la Ciudad. Nos dejaron a sus sobrinos una Hoja de Ruta que sería de necios dejarla algún día.  Aunque mil años no vuelvan / yo seré como la mimbre / que la bambolea el aire / pero se mantiene firme”. Un triste día se fueron para siempre y nos sentimos huérfanos de soles y lunas. Con ellas dos estelas del firmamento sentimental se quedaron para siempre flotando en nuestro universo más noble. Ejemplificaron de manera permanente la bondad y el amor por Sevilla.  Eran, son y serán para la eternidad dos bordadoras sevillanas.

 

 

Juan Luis Franco – Viernes Día 29 de Abril del 2016

 


 

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