domingo, 25 de octubre de 2015

Tolerancia y respeto





Tolerancia y respeto. Dos conceptos que parecen significar lo mismo pero no es así. Veamos que definición nos hace la RAE sobre el particular.  Sobre Tolerancia dice que es el “Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”. Sobre Respeto viene a decir que es la “Veneración, acatamiento, miramiento, consideración, deferencia que se ha hace a alguien”. Sin embargo en el argot popular estos términos quedan claramente intercambiados.  Tolerar es “permitir” (autorizar) que convivan con nosotros en “igualdad de derechos y deberes” personas cuya orientación sexual, ideología política, cultura o credo religioso sean de distintos signos al nuestro.  Respetar es asumir sin complejos que todas las orientaciones sexuales, políticas, culturales o religiosas tienen cabida (salvo las de corte radical y/o fundamentalista) en nuestra Sociedad.  Por tanto y entrando en contradicción con nuestra RAE me encuentro más cómodo enmarcado dentro del campo del Respeto.  Sevilla (el Flamenco ni les cuento) se ha ido configurando a lo largo de su Historia mediante un crisol de Culturas que le han dado su inigualable sedimento. Aquí lo romano, lo judío, lo árabe y lo cristiano (por no remontarnos en este breve espacio a civilizaciones anteriores) han dejado su huella indeleble.  Las mujeres, a pesar del enorme trecho recorrido, todavía siguen al amparo de la “tolerancia” de los hombres. Por iguales cometidos laborales ganan salarios más bajos. Ocupan menos puestos de responsabilidad. Tienen que complementar en muchos casos trabajo y faenas domésticas. Son victimas propiciatorias de la barbarie criminal machista y, por si esto fuera poco, tienen que demostrar permanentemente sus valías por partida doble. Existen todavía -en pleno siglo XXI- países donde la homosexualidad es castigada con prisión, salvajes palizas e incluso la pena de muerte. Que duda cabe que nuestro país ha experimentado grandísimos avances en cuanto a tolerancia y respeto se refiere pero, no nos engañemos, todavía queda mucho camino por recorrer. Aún podemos escuchar con profunda tristeza lo de: “Moro de mierda”; “Maricón de los cojones” o lo de “A esta le daba yo una buena fregona”.  Venimos de donde venimos y no se hace uno cristiano tan solo por meter el dedo índice en el agua de las pilas de las iglesias.  En definitiva, tan solo respetando podemos exigir que se nos respete a nosotros. Tolerancia y, fundamentalmente, Respeto.


Juan Luis Franco – Domingo Día 25 de Octubre del 2015-10-01

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